Neom, anunciada por el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, como la ciudad del futuro y promocionada como uno de los proyectos urbanos más ambiciosos del mundo, se ha convertido en un enorme lastre para la economía del país, superando con creces los plazos y el presupuesto previstos. Según un nuevo informe publicado por The Wall Street Journal (WSJ), hasta ahora se han gastado 50.000 millones de dólares en el proyecto, pero el proceso no avanza como se esperaba. Se afirma que el tiempo necesario para completar Neom puede llevar hasta 55 años y el coste total puede alcanzar hasta 8,8 billones de dólares. Esta cifra es aproximadamente 25 veces el presupuesto anual de Arabia Saudí.
Cuando se anunció por primera vez el proyecto Neom, se promocionó como una ciudad neutra en carbono, de alta tecnología y sostenible. Con 170 kilómetros de longitud y un diseño lineal denominado «La Línea», esta megaciudad se perfilaba como uno de los mayores proyectos de construcción de Oriente Próximo. Sin embargo, debido a dificultades técnicas y logísticas en el ámbito del proyecto, el proceso se ha visto seriamente obstaculizado.
Uno de los mayores problemas que obstaculizan la realización de Neom es la falta de mano de obra. La incapacidad de encontrar un número suficiente de trabajadores cualificados para completar un proyecto de tal envergadura se considera uno de los principales factores que obstaculizan el proceso. Además, la falta de las infraestructuras necesarias para la ciudad y la insuficiencia de las vías de transporte también dificultan el avance del proyecto. Se hace hincapié en que también existen grandes dificultades para satisfacer las necesidades energéticas, sobre todo porque la generación de electricidad necesaria para el proyecto está muy por encima de la capacidad existente.
Estos contratiempos hacen temer que Neom no esté terminado para 2030, como estaba previsto. Los expertos afirman que las previsiones del príncipe Mohammed bin Salman para el proyecto son demasiado optimistas y que se cometieron errores importantes durante la fase de planificación. El WSJ analizó la situación con una analogía histórica, comparándola con los errores de cálculo de Napoleón en la batalla de Waterloo.
A pesar de las dificultades financieras y logísticas que atraviesa el proyecto Neom, también hay quienes obtienen importantes ingresos del proyecto. Según WSJ, la consultora global McKinsey & Company gana más de 130 millones de dólares anuales por sus servicios al proyecto. Sin embargo, la participación de la empresa tanto en la creación como en la verificación de las proyecciones financieras da lugar a acusaciones de conflicto de intereses.
Los responsables de McKinsey afirman que mantienen una postura independiente sobre su papel en el proyecto y siguen protocolos estrictos para evitar conflictos de intereses. «Mantenemos el principio de independencia en los servicios que prestamos a nuestros clientes y aplicamos normas estrictas para evitar conflictos de intereses», declaró un portavoz de la empresa al WSJ. Sin embargo, el papel de McKinsey en el proyecto sigue siendo objeto de debate.
El proyecto Neom se inició en el marco de la Visión 2030 de Arabia Saudí.
Inicialmente, el proyecto se consideró una iniciativa desarrollada en el marco de la Visión 2030 de Arabia Saudí para liberar su economía de la dependencia del petróleo y orientarla hacia nuevos sectores como el turismo y la tecnología. Sin embargo, el aumento de los costes y la prolongación del proceso plantean dudas sobre la sostenibilidad del proyecto.
Los expertos subrayan que, si Neom avanza al ritmo actual, será muy difícil alcanzar los objetivos fijados. También se afirma que la carga financiera del proyecto puede ejercer presión sobre los equilibrios económicos de Arabia Saudí. Si los retrasos continúan, existen serias dudas sobre si Neom podrá completarse.
