Las ventas de teléfonos inteligentes podrían caer un 12,9 %

El mercado de los teléfonos inteligentes se enfrenta a uno de los periodos más difíciles de los últimos años. Con la rápida expansión de las aplicaciones de inteligencia artificial, la demanda de centros de datos y ordenadores de alto rendimiento ha aumentado, lo que ha provocado un grave cuello de botella en la producción de memoria (RAM). Esta escasez de suministro no solo afecta al sector informático, sino que también repercute directamente en los fabricantes de dispositivos móviles. Según el último informe de la empresa internacional de datos y análisis IDC, estos acontecimientos podrían provocar una caída del 12,9 % en las ventas mundiales de teléfonos inteligentes en 2026. Esta cifra destaca por ser la mayor caída anual registrada en más de una década.

Según los datos de IDC, los fabricantes enviaron un total de 1260 millones de teléfonos inteligentes en 2025. Sin embargo, se espera que esta cifra se reduzca a 1120 millones en 2026. Nabila Popal, directora sénior de investigación del Informe trimestral global de seguimiento de teléfonos móviles de la empresa, señala que la crisis de la memoria no es una fluctuación temporal, sino que indica un cambio en la dinámica estructural del mercado. Según Popal, este proceso tendrá efectos duraderos en muchos ámbitos, desde el tamaño total del mercado potencial hasta la segmentación de los productos.

El aumento de los costes de la RAM está elevando los precios de los teléfonos inteligentes

La escasez en el suministro de memoria está afectando directamente a los precios medios de venta. IDC prevé que el precio medio de venta al público de los teléfonos inteligentes aumentará un 14 % en 2026, hasta alcanzar los 523 dólares. Este nivel podría registrarse como el precio medio más alto hasta la fecha. Aunque se producirá una caída significativa en el número de envíos, llama la atención el aumento de los ingresos por unidad. Además, existe la posibilidad de que los fabricantes que operan en el segmento pequeño y bajo se retiren del mercado.

Por otra parte, la producción de modelos básicos por debajo de los 100 dólares es cada vez menos sostenible. Debido al aumento de los costes de los componentes, fabricar dispositivos en este rango de precios puede dejar de ser rentable. No obstante, se sabe que la demanda de los consumidores depende de la sensibilidad al precio, especialmente en los mercados en desarrollo. Esta situación obliga a los fabricantes a reducir las especificaciones técnicas o a aumentar los precios. Carl Pei, cofundador y director ejecutivo de Nothing, también ha declarado que, a partir de 2026, algunas marcas podrían verse obligadas a aumentar sus precios hasta en un 30 %.

Desde una perspectiva regional, se espera que las ventas en Oriente Medio y África disminuyan más de un 20 % anual. Se prevé una caída del 10,5 % en el mercado chino y del 13,1 % en la región de Asia-Pacífico, excepto Japón. Además, se indica que la contracción en los segmentos básico y medio podría superar el 20 % en algunos mercados.

Una de las principales razones del aumento de los precios de la memoria es que los fabricantes están desplazando la capacidad hacia soluciones de servidor y de inteligencia artificial de alta rentabilidad. Además, la demanda de soluciones avanzadas de DRAM y HBM (High Bandwidth Memory) está reduciendo la cuota de producción destinada al segmento móvil. IDC espera que los precios de la RAM se estabilicen a mediados de 2027. Sin embargo, es probable que durante este proceso se produzca una tendencia a la consolidación entre los actores del sector.

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