La misión Rosalind Franklin a Marte comenzará en 2028 con un Falcon Heavy

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La NASA ha dado el paso esperado para el rover Rosalind Franklin de la ESA y ha anunciado oficialmente que la misión ha entrado en su fase de ejecución. La agencia ha anunciado que lanzará la misión desde el Centro Espacial Kennedy de Florida con un SpaceX Falcon Heavy . El calendario aún no está claro, pero vemos que el objetivo actual no es antes de finales de 2028 . Esta decisión supone un punto de inflexión concreto para el programa ExoMars, que lleva años posponiéndose.

La ESA asume el liderazgo de la misión, es decir, la parte europea proporciona el módulo de transporte, la plataforma de aterrizaje, el rover y las operaciones en superficie. La NASA, por su parte, aporta, además del servicio de lanzamiento, los motores de frenado para la plataforma de aterrizaje, las unidades de calefacción radioisótopas para los sistemas internos del rover y una parte de la carga científica. En particular, Mars Organic Molecule Analyzer, es decir, la contribución de MOMA parece importante, ya que este sistema se encargará de rastrear compuestos orgánicos en el suelo marciano. La última declaración de la NASA deja claro que el apoyo al proyecto continúa oficialmente no solo a nivel político, sino también en lo que respecta a la ingeniería y el hardware.

Lo que hace especial a Rosalind Franklin no es solo que recorra la superficie de Marte, sino que se adentre bajo ella. Según la información facilitada por la ESA, el rover podrá tomar muestras hasta una profundidad de 2 metros . Esta profundidad reviste una importancia crítica, ya que las muestras situadas bajo la superficie marciana pueden contener bioindicadores menos alterados debido a la radiación y a la química de la superficie. La región objetivo Oxia Planum fue seleccionada precisamente por este motivo. Además del MOMA, también se utilizarán un espectrómetro Raman y herramientas de análisis microscópico, de modo que el equipo no solo buscará moléculas orgánicas, sino que también intentará desentrañar el contexto geológico de estas moléculas.

Los retrasos han reescrito casi por completo la historia de la misión

A decir verdad, la misión Rosalind Franklin ha quedado grabada en la memoria más por sus retrasos que por sus características técnicas. El origen del proyecto se remonta al año 2001 . La NASA participó en el proyecto durante un tiempo, pero luego se retiró debido a presiones presupuestarias, tras lo cual la ESA siguió adelante con Rusia. Sin embargo, esta colaboración tampoco duró mucho; la ESA suspendió la cooperación en ExoMars tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia el 17 de marzo de 2022 . Esta decisión requirió una nueva arquitectura de aterrizaje y nuevas contribuciones internacionales para la misión.

La NASA y la ESA firmaron un nuevo acuerdo el 16 de mayo de 2024 para cubrir este vacío. Este acuerdo formalizó que la NASA prestaría un mayor apoyo técnico a la misión y volvió a poner sobre la mesa el objetivo de 2028. Sin embargo, las discusiones presupuestarias de 2025 y 2026 volvieron a generar riesgos. En particular, los planes presupuestarios del Gobierno de EE. UU., que proponían recortes drásticos en el programa científico de la NASA, suscitaron dudas sobre el futuro de misiones internacionales como la Rosalind Franklin. No obstante, el comunicado oficial de la NASA del 16 de abril de 2026 muestra claramente que la agencia no se ha retirado de esta misión y que ha iniciado el proceso de ejecución. The Register también evaluó este nuevo paso en su última noticia, junto con las presiones presupuestarias que surgieron durante la misión Artemis II.

Rosalind Franklin, el primer gran rover marciano de la ESA, ha conseguido por fin un plan de lanzamiento definitivo, siempre que no surja ningún contratiempo. Aun así, todavía queda un largo camino por recorrer, ya que fijar el objetivo de 2028 para las misiones a Marte no es lo mismo que despegar realmente en 2028. En realidad, la elección del Falcon Heavy por parte de la NASA y la asunción oficial de los equipos de la misión sugieren que, en esta ocasión, el proyecto avanza de forma más concreta que en intentos anteriores. No obstante, si echamos la vista atrás, el optimismo cauteloso parece ser el enfoque más adecuado para esta misión.

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