SpaceX recuperó con éxito su cohete Super Heavy, marcando una importante primicia en el quinto vuelo de prueba de Starship, que tuvo lugar hoy. El vehículo fue capturado por unos brazos mecánicos llamados «palillos», regresando unos siete minutos después del lanzamiento, a las 15.25 hora turca, desde la base de Boca Chica, en Texas, Estados Unidos. Esta captura se considera un paso importante hacia los objetivos de SpaceX de conseguir un cohete totalmente reutilizable.
El Super Heavy, que aterrizó en el océano en vuelos de prueba anteriores, fue guiado esta vez de vuelta a la rampa de aterrizaje y capturado con los brazos. En el mismo vuelo, el vehículo Starship realizó un aterrizaje controlado en el Océano Índico tras un viaje de aproximadamente 66 minutos. Aunque el vehículo experimentó una explosión tras el aterrizaje, todos los objetivos críticos del vuelo se completaron con éxito. Elon Musk confirmó en las redes sociales que el aterrizaje se llevó a cabo según lo previsto.
Una de las etapas destacables de la prueba, que se intentó por primera vez, fue la captura del cohete Super Heavy con la ayuda de brazos en la rampa de aterrizaje. El cohete, que regresó siete minutos después del lanzamiento, fue estabilizado con éxito en la plataforma capturándolo con unos brazos mecánicos llamados «palillos». El regreso del cohete, que aterrizó en el océano en vuelos anteriores, a la plataforma en esta ocasión es de gran importancia en consonancia con los objetivos de relanzamiento de SpaceX a intervalos cortos.
Aterrizaje de la nave estelar y mejoras en el escudo térmico
Durante esta prueba también se introdujeron mejoras para solucionar los problemas experimentados durante el vuelo anterior en junio. En aquella ocasión, el escudo térmico de Starship había experimentado averías. Esta vez, la nave estaba equipada con una nueva generación de materiales para el escudo térmico y una capa ablativa de repuesto. Al final del vuelo, Starship se comportó de forma más robusta durante la reentrada de la atmósfera y realizó un aterrizaje suave en el Océano Índico. Sin embargo, unos segundos más tarde, el vehículo fue abatido por la explosión prevista.
Este vuelo proporcionó datos críticos para que Starship pudiera utilizarse en misiones de mayor alcance en el futuro. En las evaluaciones posteriores al vuelo, SpaceX declaró que estaba satisfecha con el rendimiento del Starship en el aterrizaje y la reentrada. El estado de la nave tras el aterrizaje dio indicaciones positivas sobre la idoneidad de los nuevos escudos.
La FAA (Federal Aviation Administration) aceleró el proceso al autorizar este vuelo hace tan sólo un día. El vuelo, cuya autorización estaba prevista para noviembre, se adelantó con la finalización de los análisis de impacto ambiental. La FAA también anunció que se han aprobado algunos cambios en el perfil del vuelo y que no será necesaria ninguna autorización adicional para el sexto vuelo de prueba de SpaceX.
Esta última prueba avanza en la estrategia de SpaceX de realizar relanzamientos a intervalos muy cortos. La nave y el cohete se están desarrollando para su uso en operaciones más ambiciosas, como misiones a Marte en el futuro. La captura del cohete Super Heavy en la plataforma contribuirá a acelerar el proceso de reutilización en lanzamientos de alta frecuencia.
Mientras SpaceX prosigue sus evaluaciones para los próximos vuelos, este éxito destaca como un paso crítico en el proceso de consecución de los objetivos a largo plazo de la empresa.

