El Reino Unido da marcha atrás en la normativa sobre derechos de autor y la inteligencia artificial

El Gobierno británico ha dado marcha atrás en su plan de regulación que podría permitir a las empresas de inteligencia artificial utilizar contenidos protegidos por derechos de autor en el entrenamiento de sus modelos sin necesidad de obtener permiso. El borrador de la ley de datos, que se había presentado anteriormente, había recibido duras críticas por conceder un amplio margen de maniobra a empresas como Google y OpenAI, mientras que a los titulares de los derechos solo les ofrecía la opción de «renunciar». Este enfoque, considerado injusto por los representantes del sector creativo, provocó una fuerte reacción, especialmente en el mundo de la música y la edición. El cambio de postura del Gobierno tras las críticas recibidas se considera un avance significativo para los titulares de derechos de autor. No obstante, el hecho de que el nuevo enfoque no ofrezca un marco claro indica que el debate no ha concluido del todo.

La ministra de Tecnología, Liz Kendall, declaró en un comunicado que este paso atrás se había dado en respuesta a las opiniones del público. No obstante, se señala que, en esta fase, el Gobierno «no cuenta con un modelo preferido» en materia de derechos de autor. Esta situación indica que persiste la incertidumbre tanto para las empresas tecnológicas como para los representantes del sector creativo. Por otra parte, el Gobierno subraya que, antes de introducir una nueva normativa, es necesario establecer un equilibrio entre el beneficio económico y la protección de los titulares de derechos. A pesar de ello, no se ha compartido un calendario concreto sobre cómo avanzará el proceso.

La decisión del Gobierno británico ha sido bien recibida por la industria musical

Tras la decisión, las reacciones procedentes del mundo de la música y el arte han sido notablemente positivas. El director ejecutivo de UK Music, Tom Kiehl, calificó este paso atrás como «una gran victoria» y afirmó que el sector está dispuesto a colaborar con el Gobierno en el proceso que se avecina. Aunque estas declaraciones pintan un panorama positivo, los artistas siguen exigiendo protecciones más sólidas y vinculantes. Además, los representantes del sector creativo defienden que el simple paso atrás no es suficiente, sino que se necesita un modelo de derechos de autor claro y aplicable. En este contexto, el contenido de las nuevas regulaciones reviste una gran importancia.

Nombres de fama mundial como Elton John, Dua Lipa y Paul McCartney también se habían opuesto abiertamente al enfoque anterior del Gobierno. McCartney, en una entrevista concedida a la BBC, había advertido de que los jóvenes artistas podrían perder el control sobre sus obras. Además, se ha señalado que el uso no autorizado de contenidos por parte de las empresas de inteligencia artificial podría afectar negativamente a la producción creativa. Los artistas, al tiempo que subrayan que el valor económico debe revertir en los titulares de los derechos, sostienen que el sistema actual no logra este equilibrio. A todo ello se suman opiniones que apuntan a que las infracciones de derechos de autor podrían debilitar la producción cultural a largo plazo.

Por su parte, el Gobierno pretende desarrollar un enfoque que tenga en cuenta tanto las necesidades del sector tecnológico como los derechos de las industrias creativas en este nuevo proceso. En las declaraciones oficiales realizadas, se ha indicado que cualquier reforma de los derechos de autor solo entrará en vigor si se considera suficiente desde el punto de vista de la contribución económica y el beneficio social.

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