Continúa la comunicación entre Apple y Jon Prosser

Jon Prosser, que saltó a la palestra con la demanda sobre secretos comerciales presentada contra él por Apple, declaró que no se quedó callado en su declaración pública. Prosser, que afirmó en documentos judiciales que no respondió a la demanda, dijo que estas acusaciones no reflejan la verdad. En una declaración a The Verge, afirmó que se ha comunicado activamente con Apple desde el principio. Añadió que no podía dar más detalles sobre el proceso debido a los límites legales.

Aunque los documentos presentados por Apple ante el tribunal muestran que Prosser no presentó ninguna defensa por escrito, Prosser sostiene que no es así. En este punto, se entiende que existe una grave brecha de comunicación entre ambas partes. Además de todo esto, es bastante natural que el público se sienta confundido por declaraciones tan contradictorias. Porque el proceso judicial no sólo está marcado por los documentos oficiales, sino también por los medios de comunicación. Esto es lo interesante: los documentos judiciales indican que Prosser no respondió a la demanda en tiempo y forma, mientras que Prosser afirma lo contrario.

Apple dice que Jon Prosser pasó el plazo y no respondió

Apple inició formalmente la demanda en julio y envió los documentos pertinentes directamente a Jon Prosser. Estos documentos indicaban claramente que Prosser tenía hasta el 19 de agosto para responder. El equipo jurídico de la empresa afirmó que se puso en contacto con Prosser varias veces durante ese periodo y le facilitó la información necesaria. Sin embargo, Prosser no presentó una respuesta oficial antes de esa fecha. Como consecuencia de todo ello, el tribunal pasó a la fase de «sentencia en rebeldía» por silencio del demandado. Con este desarrollo, Apple tiene derecho a continuar el caso sin la participación de Prosser.

La denuncia de Apple ante el tribunal revela que el incidente no se debió únicamente a una falta de comunicación. Prosser, junto con Michael Ramacciotti, supuestamente obtuvo ilegalmente secretos comerciales de Apple. Ramacciotti accedió al iPhone de desarrollo de un amigo que trabajaba en Apple. A través de este dispositivo, recopiló información sobre la versión no anunciada de iOS 19. A continuación, realizó una videollamada a Prosser y le hizo una demostración de las características. Se alega que esta información se compartió públicamente tras la transmisión del vídeo.

En el centro de las acusaciones se encuentra el hecho de que Prosser compartiera con el público innovaciones no anunciadas, llevando esta información a sus vídeos. En estos contenidos, se afirma que se incluyen especialmente los cambios en la aplicación Cámara y el diseño denominado «Liquid Glass». Aunque se espera que todos estos detalles se mantengan confidenciales por parte de Apple, la difusión de esta información por parte de Prosser a través de la producción de contenidos causó malestar en la compañía. Sin embargo, Apple considera que el principal problema es cómo se obtiene esta información, no su contenido. Por lo tanto, el caso no trata sólo de compartir contenidos, sino que está directamente relacionado con la forma en que se accede a la información.

A pesar de todo, Prosser se posicionó claramente en contra de la percepción pública de «guardar silencio». Declarar que ha estado en contacto con la empresa desde el principio llevó el proceso a un punto diferente. A pesar de ello, no hay ningún comentario nuevo de Apple en relación con esta declaración. Parece que hasta ahora la compañía sólo ha actuado en base a documentos judiciales. Además, las declaraciones de Prosser pueden no ser efectivas a menos que estén respaldadas por documentos legales. En el sistema jurídico estadounidense, el proceso de respuesta formal se basa en normas claras.

Esta situación contradictoria en torno al caso ha vuelto a plantear los límites entre los productores de contenidos y las grandes empresas tecnológicas. Especialmente la filtración anticipada de software que aún no se ha introducido trae consigo debates éticos. Muchos sostienen que la publicación de esta información por parte de Prosser debe considerarse dentro del ámbito de la libertad de información. Por otro lado, empresas como Apple protegen esta información como secreto comercial. En este punto, la cuestión se centra en cómo se accede a la información. No sólo la exactitud del contenido, sino también la forma en que se adquirió tiene consecuencias jurídicas.

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