El sistema semiautomático de fuera de juego falló en el Mundial

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La FIFA quería convertir el Mundial de 2026 en el torneo más avanzado tecnológicamente de la historia del fútbol, pero el VAR, el sistema semiautomático de fuera de juego y el balón con sensores, en lugar de reducir las polémicas en el terreno de juego, se han convertido en el centro de nuevas crisis. Hasta el final de los octavos de final se habían mostrado 13 tarjetas rojas,, el gol anulado a Croacia frente a Portugal reabrió el debate sobre los límites del uso de la tecnología. Además, la FIFA confirmó que un fallo técnico ocurrido al inicio del torneo había dejado fuera de servicio el sistema semiautomático de fuera de juego.

El sistema establecido por la FIFA no se limita a las clásicas repeticiones de vídeo. El balón oficial del torneo, el adidas Trionda, lleva sensores que transmiten datos de movimiento y contacto a los sistemas de los árbitros, mientras que las cámaras siguen la posición de los jugadores en tres dimensiones. Esta infraestructura ayuda al equipo del VAR, sobre todo en las decisiones de fuera de juego y mano, al determinar el momento del contacto con el balón con una precisión muy alta. Sin embargo, esta precisión puede dar lugar a que contactos casi imperceptibles a simple vista —como ocurrió en el partido que Croacia disputó contra Portugal— influyan directamente en el resultado del encuentro.

La Federación Croata de Fútbol también se dirigió directamente a la FIFA al respecto. Tras su eliminación del Mundial ante Portugal, la federación presentó una queja oficial sobre el uso de la tecnología y calificó la intervención en esa jugada decisiva como un «abuso de la tecnología» . El centro de la polémica es la anulación del gol de Croacia debido a un contacto extremadamente leve detectado por el balón con sensores. Por su parte, el presidente del Comité de Árbitros de la FIFA, Pierluigi Collina, defendió el sistema argumentando que, desde el punto de vista reglamentario, el hecho de que la infracción se produjera cerca o lejos de la portería no alteraba el resultado.

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Los problemas de la FIFA no se limitaron únicamente a las decisiones polémicas. Debido a un fallo técnico ocurrido en el partido de la fase de grupos entre Suiza y Catar, el equipo del VAR no pudo utilizar la tecnología de fuera de juego semiautomática. Así, el sistema creado por la organización para reducir el error humano quedó fuera de servicio en un momento crítico debido a su propio fallo técnico, y los árbitros tuvieron que recurrir a métodos alternativos.

La precisión milimétrica no ha acabado con las polémicas del fútbol

El Mundial de 2026 ha puesto aún más de manifiesto la contradicción fundamental de la tecnología en el fútbol. Los sistemas miden ahora contactos y diferencias de posición tan pequeños que el ojo humano no puede percibirlos, pero la interpretación de las reglas del fútbol sigue basándose en la decisión humana. El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, y la estrella de Croacia, Luka Modric, también se sumaron a las voces que criticaron la excesiva intervención de la tecnología durante el torneo.

El aumento del número de tarjetas rojas también aviva el debate. Según informa Reuters, al concluir la ronda de octavos de final del torneo, los árbitros habían mostrado 13 tarjetas rojas , una cifra que supone un aumento considerable en comparación con las mismas fases de anteriores Copas del Mundo. La tecnología ofrece la oportunidad de analizar cada jugada con mayor detalle, pero los jugadores, los entrenadores y los aficionados aún no comparten la misma confianza en cuanto a la coherencia y la transparencia.

En resumen, el Mundial de 2026 demuestra claramente que la tecnología no ha eliminado por completo los errores en el fútbol. Los sensores y las cámaras proporcionan más datos a los árbitros, pero más datos no siempre significan menos polémica. La verdadera cuestión a la que se enfrenta la FIFA ya no es la precisión de las mediciones de los sistemas, sino cómo utilizar esa precisión sin alterar el espíritu del fútbol ni el desarrollo del partido.

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