H&M prueba una tecnología de producción textil con CO2

El aumento de los residuos y las emisiones de carbono en el sector de la moda obliga a replantearse los procesos de producción. Los datos que indican que cada segundo se desecha un camión de basura lleno de productos textiles ponen de manifiesto claramente la situación a la que se enfrenta el sector en materia de sostenibilidad. Además, las emisiones totales de carbono de la industria de la moda superan el total del transporte aéreo y marítimo internacional. Esta situación pone sobre la mesa no solo soluciones de reciclaje, sino también métodos de producción completamente diferentes. En particular, se están intensificando los trabajos sobre materias primas alternativas que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles. H&M y muchas otras marcas están buscando alternativas.

Rubi, una de las iniciativas más destacadas en este ámbito, tiene como objetivo convertir el dióxido de carbono directamente en materias primas que puedan utilizarse en la producción textil. La empresa produce celulosa adoptando un enfoque que traslada los procesos biológicos fuera de la célula. Gracias a este método, la celulosa —componente básico de fibras textiles comunes como el lyocell y la viscosa— puede producirse sin necesidad de talar árboles. Teniendo en cuenta que, en la actualidad, la mayor parte de la celulosa se obtiene de los árboles, este enfoque tiene el potencial de reducir el impacto de la deforestación.

¿Cómo se produce la celulosa a partir del dióxido de carbono?

El sistema desarrollado por Rubi se basa en un proceso de producción enzimático. A diferencia de otras iniciativas, en este caso se utilizan enzimas en lugar de bacterias modificadas genéticamente o catalizadores químicos. La elección de las enzimas se debe tanto a la amplia capacidad industrial existente como a la ventaja en términos de costes. El hecho de que la tecnología enzimática, utilizada en numerosos ámbitos, desde la producción alimentaria hasta el tratamiento de aguas residuales, sea ya escalable aumenta la viabilidad de este método.

En el proceso se utiliza una estructura de múltiples etapas denominada «cascada enzimática». Estas enzimas, optimizadas mediante técnicas de inteligencia artificial y aprendizaje automático, pueden procesar el dióxido de carbono de forma rápida y eficiente. En el sistema, que funciona en una solución acuosa, cuando se añade dióxido de carbono se observa la formación de celulosa blanca en el reactor en cuestión de minutos. El diseño de los módulos de producción a escala de contenedor permite su instalación en diferentes ubicaciones. Además, se prevé pasar a un modelo de producción ininterrumpida en el futuro.

La empresa ha recibido una inversión de 7,5 millones de dólares para desarrollar esta tecnología. La ronda de inversión ha estado liderada por AP Ventures y FH One Investments, y también han participado H&M Group, Talis Capital y otros inversores. Además, Rubi afirma haber firmado acuerdos preliminares no vinculantes por valor de más de 60 millones de dólares con diferentes socios comerciales. Las pruebas piloto realizadas con marcas como H&M, Patagonia y Walmart permiten probar la tecnología en diferentes escenarios de uso.

Aunque inicialmente se ha apuntado al sector textil, el alcance de la plataforma desarrollada no se limita a este. La celulosa tiene un amplio campo de aplicación, desde el embalaje hasta el sector farmacéutico. Por ello, el enfoque de Rubi no solo reduce el impacto medioambiental en la industria de la moda, sino que también tiene el potencial de ofrecer un método de producción alternativo en otros sectores.

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