OpenAI gana el caso de secreto comercial contra xAI

Se ha producido un avance significativo en la disputa legal entre OpenAI y xAI, la empresa de inteligencia artificial de Elon Musk. En el juicio por secreto comercial y transferencia de empleados celebrado en Estados Unidos, el tribunal aceptó la solicitud de OpenAI de desestimar el caso. La decisión se tomó porque las actuales acusaciones de xAI no atribuyen una infracción directa de la ley a OpenAI. Sin embargo, el tribunal también dictaminó que el caso no se ha cerrado por completo y que xAI puede volver a presentar una demanda modificando sus acusaciones.

En la decisión redactada por la jueza federal de distrito Rita F. Lin, se afirma que xAI no ha presentado ninguna acusación concreta de abuso contra OpenAI. En la sentencia se señala que xAI se refirió principalmente a ocho antiguos empleados que abandonaron la empresa en el mismo periodo para incorporarse a OpenAI, pero que no se presentó ninguna prueba de que OpenAI hubiera influido en este proceso. No obstante, se señaló que la movilidad de los empleados no constituye por sí sola una situación contraria a la ley.

Las acusaciones contra OpenAI se consideraron insuficientes

Según el expediente del caso, xAI alegó que dos antiguos empleados se llevaron sin permiso el código fuente de la empresa durante el proceso de separación. Sin embargo, el tribunal señaló que, aunque se indicó que dichos empleados estaban en contacto con un responsable de contratación de OpenAI, no se había presentado ninguna alegación de que esta persona hubiera dado ninguna instrucción. Además, se alegó que los dos antiguos empleados seguían conservando la correspondencia laboral en sus dispositivos, que uno de ellos se había negado a firmar varios compromisos relacionados con la información confidencial y que otro había intentado acceder a información sobre la contratación y la optimización del centro de datos de xAI después de empezar a trabajar en OpenAI.

A pesar de ello, el tribunal consideró que estas acusaciones no contenían datos concretos que indicaran que se trataba de una acción organizada o promovida por la empresa OpenAI. En la sentencia se subrayó especialmente que «las acusaciones relativas al comportamiento de OpenAI eran notablemente insuficientes». Este enfoque puso de manifiesto una vez más la importancia de las pruebas de acción directa o de instrucción a la hora de determinar la responsabilidad de las empresas en el sistema jurídico estadounidense.

Por otra parte, xAI no hizo ninguna declaración oficial tras la sentencia. El hecho de que el tribunal haya reconocido el «derecho de rectificación» significa que la empresa podría reestructurar sus alegaciones y volver a presentar el caso. Esto indica que el proceso legal entre las dos empresas aún no ha concluido.

La tensión entre OpenAI y Elon Musk no se limita únicamente a este caso. Musk, a pesar de haber sido uno de los fundadores de OpenAI, abandonó posteriormente la empresa y puso en marcha su propia iniciativa de inteligencia artificial, xAI. Existen serios desacuerdos entre las partes, especialmente en lo que respecta al proceso de transición de OpenAI a una estructura con ánimo de lucro. Está previsto que el juicio con jurado sobre este caso comience en abril.

Además, en los últimos años se ha prestado más atención al tema de la transferencia de talento y la protección de los secretos comerciales en el sector de la inteligencia artificial. La competencia entre las grandes empresas tecnológicas ha aumentado la movilidad de los ingenieros y investigadores cualificados, mientras que la protección de la información confidencial se ha convertido en el centro de los litigios. A pesar de ello, los tribunales estadounidenses tratan de establecer un delicado equilibrio entre las preferencias profesionales de los empleados y los derechos de los secretos comerciales de las empresas.

En una declaración realizada por OpenAI en las redes sociales, se afirmó que la decisión del tribunal había sido acogida con satisfacción y que la demanda carecía de fundamento. A pesar de todo, la continuación de los procesos legales pone de manifiesto que la competencia entre ambas empresas no es solo tecnológica, sino también jurídica.

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