El telescopio espacial James Webb halla una supernova de hace 13.000 millones de años

El telescopio espacial James Webb ha logrado observar una supernova de 13.000 millones de años del universo primitivo y su galaxia anfitriona. La Agencia Espacial Europea (ESA) anunció el martes que el estallido de rayos gamma pertenece a un periodo en el que el universo sólo tenía 730 millones de años. Esta observación ha sido posible no sólo gracias a la avanzada tecnología de James Webb, sino también a la contribución de telescopios de distintos países.

Mientras que la supernova más antigua registrada hasta ahora databa de cuando el universo tenía unos 1.800 millones de años, este acontecimiento recién detectado ha hecho retroceder el récord anterior en unos 1.000 millones de años. En las imágenes publicadas por la ESA, la región del estallido de rayos gamma puede verse como una mancha roja, marcada en un cuadrado ampliado. Este hecho se considera importante no sólo desde el punto de vista de la observación, sino también para conocer mejor la estructura de las estrellas del universo primitivo.

El telescopio espacial James Webb puede incluso detectar estrellas en el primer 5% del universo

Andrew Levan, uno de los científicos que contribuyeron a la declaración de la ESA, afirmó que estas observaciones demuestran que James Webb puede detectar incluso estrellas individuales en el primer 5 por ciento del universo. «En los últimos 50 años, sólo se han observado unos pocos estallidos de rayos gamma de los primeros 1.000 millones de años del universo. Este evento destaca por su rareza», afirma Levan. Cuando los investigadores compararon las características de esta supernova de hace 13.000 millones de años con las de las supernovas actuales, encontraron grandes similitudes. Sin embargo, se esperaba que las estrellas del universo primitivo tuvieran menos elementos pesados, fueran más masivas y de vida más corta. Sin embargo, las observaciones presentaron un panorama sorprendente en contra de estas suposiciones.

«Teníamos la mente abierta y nos dimos cuenta de que Webb revelaba que esta supernova es casi idéntica a las actuales», afirma Nial Tanvir, otro científico del equipo. Los datos podrían demostrar que los procesos de formación estelar primitiva y las supernovas no han cambiado tan drásticamente a lo largo del tiempo como pensábamos».

El éxito de la observación se logró gracias al rápido despliegue de diferentes telescopios. El Observatorio Swift Neil Gehrels de la NASA localizó por primera vez la fuente de rayos X. Estos datos fueron la base para determinar la región en la que se enfocaría James Webb. A continuación, el Telescopio Óptico Nórdico, situado en las Islas Canarias españolas, demostró que la explosión podía proceder de muy lejos. En las horas siguientes, el Very Large Telescope (VLT) del Observatorio Europeo Austral, en Chile, calculó que la edad del suceso era de sólo 730 millones de años después del Big Bang. Según la ESA, todo este proceso tardó sólo 17 horas en completarse.

El equipo de observadores ha recibido permiso para utilizar el telescopio James Webb para realizar nuevas observaciones de estallidos de rayos gamma y galaxias asociadas en el universo primitivo. Según Andrew Levan, el resplandor que queda tras la explosión de la supernova permitirá al telescopio obtener más información y podrá utilizarse para analizar las propiedades químicas de la galaxia anfitriona.

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